Te enseñaron que preguntar era peligroso.
No recuerdas cuándo. Pero recuerdas el silencio que vino después.
Tal vez fue una pregunta hecha en la infancia que recibió un golpe. Tal vez una duda en la adolescencia que recibió culpa. Tal vez una búsqueda en la vida adulta que recibió burla.
Y aprendiste. Que dudar era pecado. Que cuestionar era traición. Que preguntar era romper algo que no debía romperse.
Pero algo en ti se apagó."
Hoy tienes una vida que funciona. Por fuera, todo está bien. Por dentro, hay una habitación cerrada con preguntas que nunca pudiste hacer.
Esas preguntas no se fueron. Solo esperaron.